Los jóvenes (hay quien se autodenomina jóven, y tiene 30 palos) ahora maduran en las redes sociales. Y esta sociedad desnaturalizada, da jóvenes desnaturalizados.
Hay muchas causas, por las que en esta sociedad, se puede provocar la ausencia del padre (y se tenga que ir a las redes a «matarlo» al modo freudiano [véase «Tótem y Tabú, Freud, 1913«]) desde desgracias personales, lamentable siempre que alguien se quede huérfano, hasta la no presencia del padre o que el padre esté sometido a los dictámenes sociales y radique en su polo femenino, por no decir, de quien no sepa quien es su padre, que eso abunda.

Si el acto de rebeldía natural, queda sin cumplirse, (amén de su posterior conciliación y sacralización simbólica sustanciando la moral) y queda al aire ese fleco de maduración, júntese la rebeldía, al trauma por abandono, en el grado que este fuere, de ahí la violencia imberbe, de intentar ganar una conversación a insultos, de ahí la «energía» de la femiloca embistiendo al «heteropatriarcado«, al cual culpa de no poder cumplir sus expectativas biológicas… (no es que sea fea hasta decir basta, o se hinche a donuts) esa violencia emocional, irracional, la comparte con el que insulta, de forma muy triste, por atender a ese impulso interno, y muchas veces, repito, por no saber ni quien es su padre.
(Aclaro, que quien escribe no es «Boomer», no nací entre el 1946 al 1964)

