El nuevo Afganistán de Rusia: Cómo Moscú perdió Malí
Los rebeldes separatistas tuareg han conquistado la ciudad estratégica de Kidal, en el norte de Malí. El ejército maliense y el grupo paramilitar ruso Africa Corps se han retirado de la zona, materializando el fracaso de su alianza bélica.
Los ataques insurgentes del pasado fin de semana, junto con la caída de Kidal, evidencian los límites del despliegue ruso en el país africano. Esta retirada supone un revés significativo para Moscú en su influencia en África.
Paralelamente, persisten los ataques del grupo terrorista Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), vinculado a Al Qaeda. Rusia ha desplegado camiones cisternas para sofocar estos ataques y evitar apagones en las zonas afectadas.
La situación amenaza con socavar la estabilidad en Malí, donde la presencia rusa buscaba contrarrestar la insurgencia y expandir su influencia tras la salida de fuerzas francesas.



