Presión creciente sobre el primer ministro británico
El primer ministro británico, Keir Starmer, rechazó dimitir este lunes tras el batacazo electoral del Partido Laborista en las elecciones locales del pasado jueves. Una encuesta revela que el 50% de los británicos considera que Starmer debería abandonar el cargo, mientras aumentan los rumores de tramas internas para derrocarlo.
Starmer se aferra a la promesa de un mayor acercamiento entre el Reino Unido y la UE para contener la rebelión laborista. Cargó contra la oposición, a la que calificó de «muy peligrosa» para el país, en un intento por estabilizar su posición ante el caos político que recuerda los gobiernos conservadores previos.



